2017-2019
mayo 15, 2019
Lista de reproducción de este blog.
(2017-2019)
The Cinematic Orchestra - To Build a Home
Pink Floyd - Comfortably numb
Elton John - Rocket Man
Mariage d'Amour - Paul de Senneville
George Michael - Faith
Curtis Stigers & The Forest Rangers - John The Revelator
We Were Promised Jetpacks - An Almighty Thud
Joshua James - Coal War
Damien Jurado - Museum of Flight
Jack Savoretti - Soldier's Eyes
Greg Holden - The Lost Boy
The Gabe Dixon Band - Find My Way
Cat Stevens - The Wind
Moss - I Apologise
Sixpence None The Richer - Kiss Me
Lyle Lovett - If I Had A Boat
Johnny Cash - You are my Sunshine
Chromatics - Into the Black
Les Deux Love Orchestra - The Moth & The Flame
The
Turtles - Happy Together ·
A.C Newman-Prophets
Arthur Rubinstein - Chopin Nocturne Op. 55, No. 1 in F Minor
Redbone - Come
and Get Your Love
The Proclaimers - Then I Met You
Creedence Clearwater Revival: Have You Ever Seen The Rain?
Chaos Chaos - You Feel It?
The Jam - Town Called Malice
Matt Maeson - Cringe
Belle & Sebastian Piazza - New York Catcher
Angus and Julia Stone -Big Jet Plane
Ben Howard - Promise
Roy Orbison - You got it
Nothing
But Thieves - If I Get High
Radnor & Lee - You Can't Fire Me, I Quit
The Tellers - Memory
Dick & Jane - Sidney York
Josh Radnor - Wait
Blondie - Heart Of Glass
La Garfield - Happy
Supremes - Where Did Our Love Go
Bon Iver - Holocene
The Maccabees - Grew Up At Midnight
Spice Girls - Wannabe
Earth, Wind & Fire - September
Agnes Obel - Familiar
George Harrison - What Is Life
Ryuichi Sakamoto-'Merry Christmas Mr Lawrence
Walkmen - Heaven
Green Day - Boulevard of Broken Dreams Fingerstyle
a-ha - Take On Me
Carlos Sadness - Houdini
SOKO - We Might Be Dead By Tomorrow
Breakbot - Baby I'm Yours feat. Irfane
Marshmello - Alone
Blondie - Long Time
Passion Pit -
Where The Sky Hangs
Arctic Monkeys - One Point Perspective
Michael Jackson - They Don't Care About Us
Nat and Alex Wolff - Cool Kids
Red Hot Chili Peppers - Tell Me Baby
Superorganism - Everybody Wants To Be Famous
Born Ruffians- Barnacle Goose
Esta es una lista definitivamente mucho mucho más larga que la
anterior y tiene muucho muucho sentido que así lo sea. Aquí está la música más
valiosa para mi en esos dos años y cachito, extraída de las playlist que hago a
lo largo de cada año, los géneros de música son muy distintos (o no tanto) unos a
otros pero todos con el mismo deje de buen sabor de boca al escucharles. Si en
algo soy narcisista es en la música. A veces siento que mi música es la mejor
que existe, pero estoy segura de que tú también llegas a tener ese pensamiento
de vez en cuando, tal vez en la noche, con tus audífonos puestos, al cerrar tus
ojos y sentir que estas escuchando algo que te llena por dentro con el fugaz
pensamiento de “que gran banda”, “que gran canción”.
Estos últimos años he vivido la música con demasiada intensidad y se ha convertido en algo que me representa, en algo necesario y esencial para mi vida, para mi día a día. Así que este recorrido de música justo en el orden en el que esta simboliza por completo mi crecimiento personal (donde tuve también un retroceso colosal) y como es imposible a ti como lector identificar en que parte de esta lista mi montaña rusa cayo en picada, yo voy a explicártelo todo partiendo de esta entrada.
Estos últimos años he vivido la música con demasiada intensidad y se ha convertido en algo que me representa, en algo necesario y esencial para mi vida, para mi día a día. Así que este recorrido de música justo en el orden en el que esta simboliza por completo mi crecimiento personal (donde tuve también un retroceso colosal) y como es imposible a ti como lector identificar en que parte de esta lista mi montaña rusa cayo en picada, yo voy a explicártelo todo partiendo de esta entrada.
Pase de un positivismo desmedido, de felicidad y melancolía acumulada,
a una excesiva confusión, algo sucede cuando se presenta una persona en tu vida
que desapareció de un momento a otro y a la cual le dejaste la puerta abierta.
O simplemente algo me sucedió a mí. Si lees mis entradas en orden, entenderás
el caos que estaba pasando por mi cabeza, que se nutría además de incongruencia
y mucha mucha tristeza. Dicha tristeza, aumentaba con creces mientras más
avanzaba mi 2018, motivada con rencor y con una versión de mí misma que
probablemente es la peor que he visto nunca.
No estoy orgullosa da nada de lo que fui el año pasado (2018) y la Valery del principio de esta lista de reproducción (en el 2017) estaría profundamente decepcionada de haberse permitido así misma perderse de esa manera. Ya lo había dicho antes, el paso del tiempo es una evolución de lo que somos y tiene mucho que ver no solo con las personas que nos rodean, también con el entorno, el estado social y el que considero más importante de mencionar… el emocional. Si me conoces un poco (que muy probablemente no) sabes que el 2016 fue un año de altas y bajas para mí, en el que iba en descenso hasta el final de año.
El 2016 le dio entrada a algo con lo que no sabía (ni entendía) iba a tener que vivir todos los años que siguieron a el: un vacío enorme e indescriptible que se alojaba en mis entrañas. Sin embargo ese año y el que siguió a este, lo controle, viví con el adaptándome a la sensación y a los nudos de garganta desmesurados que aparecían de la nada y sin aparente razón. Intente con todas mis fuerzas aferrarme al positivismo e ignorar todas las veces que sentía que no podía con todo lo que sentía, como se me aceleraba la respiración, con un peso garrafal sobre mi pecho y como se me nublaban los pensamientos. Como puedes entender, buen lector, esas sensaciones no eran para nada normales, no era normal sentir tanto cansancio, tanta tristeza, tanto dolor.
No era normal querer dormir todo el tiempo… menos lo era hacerlo, así que deje de intentar normalizar el no poder concentrarme, ni estudiar justificándolo con mi falta de interés por mi carrera y lo intente, luche con ganas, luche con todas mis fuerzas, me escuche a mí misma, escuche mi corazón, pero el vacío no disminuía y todo lo que acabo de explicarte cada vez se volvía peor, lo que ya pude ponerle como nombre: ansiedad. Dejo de sucederme de vez en cuando, empezó a presentarse como ataques de pánico, frecuentes… muy muy muy frecuentes que me invadían de la nada y sin razón. Intente refugiarme en la persona incorrecta, intente canalizarlo en cosas diferentes y falle, me falle, le falle a mis sentimientos, a mis pensamientos. A mí.
Deje de escribir, me perdí en algún momento y olvide quien era, quien había sido, quien quería ser.
No estoy orgullosa da nada de lo que fui el año pasado (2018) y la Valery del principio de esta lista de reproducción (en el 2017) estaría profundamente decepcionada de haberse permitido así misma perderse de esa manera. Ya lo había dicho antes, el paso del tiempo es una evolución de lo que somos y tiene mucho que ver no solo con las personas que nos rodean, también con el entorno, el estado social y el que considero más importante de mencionar… el emocional. Si me conoces un poco (que muy probablemente no) sabes que el 2016 fue un año de altas y bajas para mí, en el que iba en descenso hasta el final de año.
El 2016 le dio entrada a algo con lo que no sabía (ni entendía) iba a tener que vivir todos los años que siguieron a el: un vacío enorme e indescriptible que se alojaba en mis entrañas. Sin embargo ese año y el que siguió a este, lo controle, viví con el adaptándome a la sensación y a los nudos de garganta desmesurados que aparecían de la nada y sin aparente razón. Intente con todas mis fuerzas aferrarme al positivismo e ignorar todas las veces que sentía que no podía con todo lo que sentía, como se me aceleraba la respiración, con un peso garrafal sobre mi pecho y como se me nublaban los pensamientos. Como puedes entender, buen lector, esas sensaciones no eran para nada normales, no era normal sentir tanto cansancio, tanta tristeza, tanto dolor.
No era normal querer dormir todo el tiempo… menos lo era hacerlo, así que deje de intentar normalizar el no poder concentrarme, ni estudiar justificándolo con mi falta de interés por mi carrera y lo intente, luche con ganas, luche con todas mis fuerzas, me escuche a mí misma, escuche mi corazón, pero el vacío no disminuía y todo lo que acabo de explicarte cada vez se volvía peor, lo que ya pude ponerle como nombre: ansiedad. Dejo de sucederme de vez en cuando, empezó a presentarse como ataques de pánico, frecuentes… muy muy muy frecuentes que me invadían de la nada y sin razón. Intente refugiarme en la persona incorrecta, intente canalizarlo en cosas diferentes y falle, me falle, le falle a mis sentimientos, a mis pensamientos. A mí.
Deje de escribir, me perdí en algún momento y olvide quien era, quien había sido, quien quería ser.
Luche contra mí misma de las formas incorrectas, quise dormir y no
despertar jamás y en algún momento, el pensamiento se convirtió en intento, culpé
a una persona que no tenía la culpa y la arrastre conmigo. Me engañe a mí
misma, a uno de los seres que más he amado en mi vida. Maltrate al amor, al que
yo creía que sentía, por otra persona y por mí misma. Si hay un momento en el
que más bajo he estado, ese fue el año pasado. Retrocedí como persona, como ser
humano. Ignore mis ideales y además los traicione, sentí satisfacción por las
cosas incorrectas, fui incapaz de perdonar, de aprender de los tropiezos, de valorar.
Hice mucho daño, muchas veces justificándome a mi misma, muchas veces sin ver,
sin entender, o sin querer hacerlo. Me pidieron que me detuviera y no lo hice,
me hice creer a mí misma que no podía, cuando en realidad no quería. Fui hipócrita,
mala persona y debí decepcionar a todos los que estuvieron a mi alrededor ese
año.
Caí. Caí a lo más bajo y hondo que una persona puede caer (o al
menos, a lo más hondo que pude caer yo) pero me levanté.
No considero que la forma en la que resolví mis dudas, ni en la
que deje ir a la persona que fui ese año y al ser con la que fui así, fuese la
correcta. Debió pasar mucho antes, de una forma completamente diferente. Pero
los tiempos no son perfectos y las cosas jamás pasan como suponemos o como
deseamos que sucedan.
Al final lo único importante es que paso… me levanté, sonreí, me sacudí
las rodillas, me sentí libre, de pesos, de dudas. Abrace mi vacío, mi tristeza,
mi ansiedad y le prometí que lo intentaría de nuevo. Se lo jure, a ella, a mis
amigos y a mi familia. A mí también. Así que ahora estoy intentándolo, porque
este año aún no ha terminado y errores que he cometido.... son
bastantes a pesar de estar de pie. Sigo sin entender casi nada, sigo sin saber
a dónde ir o cómo hacerlo, estoy llena de incertidumbres, pero distintas, más
elocuentes y más congruentes.
De nuevo, no soy ni la Valery del 2014, ni del 2017, gracias a
dios tampoco la del 2018, pero tampoco soy la de principios del 2019. En esta línea
del tiempo, ha habido una transformación de mi persona exorbitante, y lo ha
sido enriquecedora pues me llevo más de un millón de lecciones que me hacen ser
lo que hoy soy y lo que espero ser en un futuro. No sé qué es lo que me depare,
tampoco sé si en algún momento volveré a ir para atrás en vez de para adelante,
pero ya me he alcanzado a mí misma e intenciones de regresar por el camino en
el que venía no tengo ni una pizca.
Que graciosa puede ser la historia de una persona y la línea del
tiempo que deja detrás de sí. Tengo muchas ganas, ganas que pensé que había perdido,
ganas que creí no volvería a ver, de nuevo, no tengo idea de que tengo que
hacer y mucho menos como hacerlo, pero espero que la próxima vez que escriba
esto con una lista de reproducción pueda hacerlo segura de que, al dormirme en
la noche, no despertare queriendo cerrar los ojos de nuevo. La última canción,
me hace bailar, me hace feliz. Porque si… se puede ser feliz sobre la sensación
de vacío y aunque aún no encuentro como, también sé que puedo vivir mi vida y
regresarla a la normalidad.
Querido lector, si estas leyendo esto, te lo agradezco y lo
aprecio, lo aprecio con creces porque en alguna parte de mi cabeza llena de sueños
utópicos, están las ganas de que alguien me lea, de que alguien saque de mis
errores y mis tropiezos una lección que le impida vivir ese retroceso que tanto
me destruyo como persona, y que tantas piezas me dejo para reunir.
En lo que me reconstruyo de nuevo, te invito arduamente a que me
sigas leyendo. Porque me gusta crear, me gusta tanto como para convertirlo en mi
motivo.
Y como tu bien sabrás... todos necesitamos un motivo.
Bienvenido a Skylar.
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Huellitas.