En calma.
diciembre 16, 2019En mis momentos de ansiedad máxima, cuando siento que todo es mucho para mi y cada cosa que me pasa la estoy viviendo con mi corazón latiendo descompasado y con falta de aliento empiezo a pensar en cosas que me mantienen en calma, intento que estos pensamientos abrumen a los obsesivos que están tropezándose en mi cabeza uno tras otro, torpes, tambaleantes y tortuosos.
A veces puedo tranquilizarme, encontrar un poco de paz en toda la incertidumbre y sensaciones dolorosas, un poco de silencio en tanto ruido que genera el vacío de mi interior.
Es como estar en medio de un huracán viendo todo el desastre rodeándome. A veces me hinco, con mis ojos llorosos y con el nudo en la garganta atragantándome, como rindiéndome a ese momento de calma, como entregándome a ese silencio.
El problema es que.. el silencio no es vida.
La vida es ruidosa y te hace sentir.
Y me rindo ante la parte que me hace sentir que puedo detener todo este dolor, observando el resto del caos que está rodeándome, el gris haciendo girar cada parte mía y de mi vida, haciendo que todo pegue contra todo, destruyéndose, haciéndose añicos.
Desde la calma observó todo el desastre que está arrastrando consigo y pienso que si pudiera quedarme ahí para siempre, lo haría.
Observando, tan solo observando.
Pero el aire helado me jala, el viento me levanta y me obliga a regresar a la tormenta.
Donde vuelvo a luchar, lucho y lucho, hasta el cansancio, hasta que no puedo más.
Tal vez existen personas destinadas a pelar por su vida cada segundo de está. Tal vez esta es la forma en la que yo tengo que vivir.
inopia.
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Huellitas.