committitur a vulnus.
julio 29, 2019Quiero dejarlo todo atrás.
A todos.
Incluso a mi propia sombra.
Empezar de cero.
Y vivir.
Necesito irme bien lejos. Y no lo digo en tono soñador. Lo digo con voz enrabiada, con ojos desesperados, con los pulmones agarrotados y contraídos.
Necesito. Respirar. Libertad.
No sé si es el aire, que sólo huele a sal y a fronteras de ladrillos gruesos o si son las caras rutinarias que apenas reconozco, pero estoy harta de hundirme mientras todo avanza sin grandes novedades.
Noto como me pesan los días. Tropiezo entre oportunidades perdidas y me axfixio con tanto arrepentimiento. No hago más que autoreprimirme, pero es que a estas alturas tengo el corazón demasiado frágil; de nada sirven ya las tiritas, los hilos, el pegamento de una sonrisa que todo lo cambia. Los trozos han sido depositados en diferentes personas, y jamás podré recuperarlos. Hace tiempo que mendigo por un abrazo bien fuerte que me devuelva las ganas de... yo que sé de qué. De amar, supongo, en toda su tonalidad, especialmente en la que lleva mi nombre. De sentir adrenalina y no esta sangre espesa y lenta. Quiero deshacerme del miedo con un gran suspiro. Soltarme del puerto y navegar, rumbo hacia donde me dejé desterrada.
Pero para ello, debo dejarlo todo atrás.
A todos.
Incluso a mi propia sombra.
Empezar de cero.
Y saltar.
(fotografía tomada y editada por VAN)
o INOPIA, pues.
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Huellitas.