Carta a JRHS.
diciembre 06, 2018Voy a tratar de no contaminar lo hermoso de tu esencia, trataré de no cambiar nuestras palabras que brotan como luceros alados, y te prometo disfrutar de las vistas que creamos abriendo universos. Me revolcaré en ellas como un niño que descubrió la nieve.
Aunque no soy una niña, ni tú eres nieve y la analogía se queda corta, cerraré mis ojos porque poco tienen mis sentidos para deleitarse de toda la pasión que hemos construido.
Prometo reír más y preocuparme menos, desahuciar la oscuridad que vino a desvestirme y se sintió defraudada al verme tan humana, sincera como un charco en un día de lluvia. Tan sincera como solo me atrevería a entregarme a ti. Te juro que de lo que yo estoy hablando es simplemente muy diferente a cualquier cosa que hayas leído o experimentado con anterioridad. Cuerpo, alma, pensamiento, memorias y experiencias que me esperan, que refugio para transvasarlas hacia ti en un pequeño beso por venir. A respiración agitada que desea hacerte explotar.
Te ofreceré manos pero no aliento
porque soy incapaz de rellenar los rincones vacíos que el viaje ha dejado en tu equipaje. Te ofreceré mi compañía y pegaré tu cuerpo contra el mío para tomar aquel tranvía desconocido. Daré como ofrenda cada hueso mío, te obsequiaré la piel que los reguarda y te rogaré que escribas a besos tu nombre y el porque crees que te pertenezco. El paseo de tus dedos dibujarán el camino a recorrer a tinta indeleble de deseo.
Seré una nube que planea mis abismos, lloveré y haré barro de mis despojos pero te construiré un cosmos nuevo sin estrellas muertas derrotadas. Te prometo el paraíso con ladrillos de delirio y movimientos colmados de frenesí.
Cabalgaré contigo aunque me habite el frío y tenga que desaprender mis virtudes, aunque el tiempo pase
y no consiga entender su mecanismo, me atrevo a jurarte que solo soy contigo. Que el tiempo pase que yo te obsequio el mío.
Explicarte lo intenso del testimonio que acabo de firmarte se empieza con la realidad de que el mañana no está escrito y los ‘tal vez’ ahogan la boca hasta de los mejores amantes de toda la historia redactada en páginas blancas ya herrumbradas.
Tal vez nos sorprenda la enfermedad del desánimo en medio de esta batalla, y tiremos la toalla por miedo a seguir apostando. No sé si el barro del camino hará que se hundan nuestros pies descalzos y si se desdibujarán nuestros caminos.
Quizás mañana ya no nos parezca tan hermosa la lluvia mojando nuestro cabello, ni seamos capaces de dibujar océanos en nuestras pupilas. Puede que dejemos de inventar historias y planetas infinitos y ya no nos creamos capaces de atrapar las nubes con las manos. Puede que quememos calendarios y rompamos cartas. Que nos neguemos ante la certeza de otras bocas y sucumbamos a la tentación de otras hogueras.
No sé si tus labios seguirán temblando al rozar mis labios, si seguirás respondiendo a mis caricias furtivas, pero hoy tengo tu boca, tengo tus ojos con aquella mirada traviesa, la infinitud de tu sonrisa y el eco dulce de tu voz. La caricia de tus manos que acunan mis miedos y tranquilizan la ansiedad que siento dentro. La paciencia. Las ganas de edificar mundos que sean sólo para nosotros. Las olas que nacen en tu estómago y las cuales monto en tablas de sueños que me llevan contigo por marea alta a hacernos sentir más vivos. Las mariposas que bailan con la niña que no perdí y que se abraza al latido de tus piernas. Los viajes a paraísos que nadie más conoce. Las horas que pasamos buceando en nuestro centro. Los tesoros que encontramos y compartimos. El segundero de un reloj con el que disfrutamos paso a paso de un ahora que se torna magnífico, fuerte y necesario. La confianza. La libertad. La comprensión. El perdón. La vida que improvisamos con la banda sonora que llevamos dentro y que bailamos con ímpetu de enamorado cada día. El ahora. Tan leve como un susurro. Tan fuerte como el hormigón, tan suave como tú piel cuando la rozo con la mía.
¿Me permites? Abriré aquel libro de amores perdidos y escribiré por los dos un bello futuro que sacrifique los ‘tal vez’ que autores antiguos dejaron en la tinta de la poesía. Es que, cariño, la situación va desde hace muchos siglos y también en la contemporaneidad, ni la más deliciosa prosa del más destacado dramaturgo pudo describir que es lo que sienten dos personas.. como tú y como yo. El como algo tan profundo persiste hasta cuando ninguno está más aquí.
Confesaré como te avisto en sueños y amor...si tú me cedes el permiso yo asumo el compromiso de trazar a sangre con mi letra el persistir de nuestro amor, vivo como hoy. Aún sin el planeta tierra.
Ya cuando el universo haya consumido la vía láctea, siendo esta galaxia y la estrella que deja detrás la única remembranza de que la tierra que pisamos y el cielo que vivimos existió alguna vez, dándome el oxígeno que me permite redactarte este compromiso a día de hoy. Hoy cuando aún hay tiempo de sobra para nosotros y este nuestro planeta. Lo haré por todos esos amores, que como tú y yo, nunca fueron justiciados y porque te amo, más de lo que cualquier artista inato a podido describir.
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Huellitas.