Somos afortunados.

septiembre 30, 2017


Soy muy afortunada. Del sentido, muy afortunada. 
Me sacan sangre muy a menudo, y eso aveces me molesta, pero las nauseas se detuvieron junto con casi todo síntoma colateral.

Tengo un poco de trauma con las particularidades de la sangre y las plaquetas. Y últimamente se tanto del sistema circulatorio que podría enseñarle a un alumno de medicina sobre el sin problema, (obviamente sin tocar tanto la complejidad y la unión con los demás sistemas, tampoco me quiero dotar de experta) El punto es que sé mucho y a veces saber es un poco peligroso. 

Por eso suelo asustarme, me preocupo más de lo que hacía si creo ver algún síntoma y me cuesta recordarme que no soy un médico. No solo para conmigo si no para los demás. 

Pero creo que esos solo son síntomas colaterales de lo que es ser humano y me alegra mucho tenerlos conmigo así como se disipan los demás.

Soy un poco más tolerante a todo tipo de dolor, pero el morbo y hasta tal punto "insensibilidad" que le tenía a los procedimientos quirúrgicos ha desaparecido. Ahora tengo ansiedad ante ellos, ya sea en imagen o en video, o que se apliquen en mi. Ya nos se trata de querer verlos, o querer poder hacerlos, sensación que tenia muy frecuentemente antes, se trata de no poder soportarlos, antes verlos hacia que quisiera continuar con mi vista fija en lo que sucedía, ahora siento está incomodidad, ansiedad, ganas de hacer que pare.
La realidad es que cuando sabes cuánto duele, ya no es tan entretenido, y cuando eres consciente del poder que tiene la persona que te lo está aplicando, tampoco dan muchas ganas de aprender a controlar la vida de una persona por el tiempo que dura el procedimiento quirúrgico. 

Los hospitales siempre se me hicieron acogedores, principalmente porque he tenido la suerte y la maravillosa fortuna de tener un seguro en el que todas mis intervenciones y tratamientos son en hospitales privados, así como los de mi familia. También porque he pasado mucho tiempo en ellos. Antes y después. 

Así que cada vez que alguien se ponía mal, la imagen del hospital era la de uno enorme, limpio, con gran atención, habitaciones individuales y comida para nada desagradable. En la actualidad esa imagen no está tan distorsionada, antes tenía consciencia de la suerte que tenía de estar en hospitales privados, ahora sé que soy más que afortunada, ahora entiendo la diferencia entre ambos y lo horrible que pueden ser los hospitales en los que se internan y tratan a las personas gratuitamente. 

Gratuito es un decir. 

Tuve tanta suerte en tantos sentidos, la tengo, y espero tenerla en el futuro. 

Realmente no solo escribo eso en agradecimiento, también para darme cuenta de cómo se maneja la vida, a veces lo pienso y me siento tan aliviada sabiendo que pudo haber sido mucho mucho MUCHO peor. Cuando aún estaba en incertidumbre no sabía todo lo que significaba un diagnóstico oficial, y tampoco todo lo que tienes que enfrentar cuando el dictamen es malo. 

Creemos saberlo pero no lo hacemos. 
No tenemos idea.

Existen muchas cosas en este mundo que pueden sucedernos que son horribles y pueden darle un giro a tu vida de forma negativa.

Cuando frecuentas hospitales ves a muchas personas sufrir tanto, y llorar tanto. Pero es verdad que mientras más intentes  confrontar lo que estás pasando con una actitud completamente distinta a la que ya mencioné; ya sea tristeza, enojo, impotencia o frustración. Si intentas a hacerte a ti mismo ese proceso más ligero, puedo asegurarte que tu vida puede tomar un rumbo más sano y bonito del que crees. 

Las cosas malas también son enseñanzas.

No he compartido toda esta experiencia con todas mis amistades, en parte porque fue algo que podía hacer que las personas se preocupasen y sin querer lograr que todo mi entorno cambiase. De igual manera se procuro que mi familia no conociese todos los detalles. Estoy bien. Ojalá hubiera sido sincero eso siempre. Pero ahora estoy bien y estoy muy agradecida.

Apreciar la vida es algo muy difícil de comprender. 
Es difícil porque no solemos hacerlo hasta que parece muy corta, hasta que parece que pudo acabar en un mismo segundo en el que pudiste pestañear o abrir los ojos después de una siesta.

Solemos darnos cuenta de la nada que la vida es corta, y es verdad que a veces es difícil notarlo. 

No tienen porque pasarte cosas así, o atravesar por una experiencia en la que alguien cercano, o alguien que amas o algún familiar la pase tampoco. Puedes darte cuenta desde ahorita que está vida no te pertenece del todo, y que en cualquier momento puedes ya no estar aquí, así como alguna de las personas que te rodean.

Apreciar la vida y amar puedes hacerlo desde ahorita. Está bien, deja te replanteo esto, no estoy diciendo que andes regalando te amos al aire libre (aunque con una sonrisa escribo que no estaría mal), estoy diciendo que des amor, cariño, felicidad a todo lo que te rodea, enfrenta las cosas con una actitud diferente. Créeme que te lo dice alguien a quien le cuesta trabajo, alguien que puede ser demasiado negativa y que se queja más de lo que dice cosas buenas. Por eso recalcó la importancia de vivir la vida con una actitud distinta. No quiero meterte en tu cabeza la idea que te venden los libros de superación personal; "si haces, piensas y vas por la vida con una actitud buena, cosas buenas se te represan a ti" como si fuera una relación directamente proporcional. 

Pero tampoco voy a decirte que no es verdad o que no es una buena manera de vivir.
De hecho, creo que es la mejor manera en la que puedes vivir, y por mucho tiempo me canse de que mi mamá me lo repitiese y me frustraba que las personas me lo dijesen, por eso no quiero vendértelo como frase comercial que leerías en las portadas de libros de superación. Quiero que reflexiones un poco sobre tu vida, o sobre la vida en general. Sin necesidad de que le pongas una etiqueta o lo nombres con algo.

Es tan valiosa, corta, y puede ser tan preciosa que te quedarías anodado si pudieras consumir la vida de una persona como lo harías con un libro. 

Vive tu vida de manera en la que puedas sentirte a gusto. Hace poquito no tuve un gran día, estaba sola, me sentí un poco excluida y muy mal tratada de parte de una compañera que creía mi amiga, entonces me sentí deprimida por una larga parte del día, y creo que no me fue del todo bien en un examen también. Pero en ese día, fui a mi lugar preferido de la facultad, me senté ahí con un café y mi laptop, puse música, me puse a hacer tarea y tan simple como eso, me empecé a sentir bien. 

Siempre tratar de hacernos sentir bien, por muchas sensaciones negativas que nos invadan. Podemos traer sensaciones buenas de formas muy sencillas. Por ejemplo, cuando extraño a alguien y siento su ausencia, me detengo un poco a sentir ese vacío que una persona puede dejarte, me acuesto en el pasto o me siento en alguna banca y me dejo a mi misma sentir esa sensación tan abrumadora y.. fea. Que resulta ser tan preciosa como abrazar a una persona. 

Eres humano y está bien sufrir, sentirte mal, llorar. Pero siempre tomar todas estas sensaciones negativas y convertirlas en algo bonito. Un buen recuerdo, unas lágrimas, una sonrisa y tu mirada en la nada en lo que te recuperas y sigues tu camino.

Siempre seguir tu camino, siempre hacia adelante y no hacia atrás.
Esto también me cuesta trabajo, créeme, pasó mucho tiempo en recuerdos de lugares en los que me hubiera gustado vivir para siempre, hola prepa 9. 

Pero eso tampoco está bien, no te permites a ti mismo disfrutar del presente, ni de las personas que están ahí en ese momento, yo sé que está mal desear estar a lado de personas que están viviendo su propio camino mientras tienes otra gente a tu lado con la que puedes vivir experiencias increíbles.

Siempre permítete conocer y vivir experiencias nuevas. Porque eso siempre te lleva sentir sensaciones diferentes.

Es mejor sentir todo lo que puedas hasta que puedas hacerlo.

Terremoto de México, 2017. 
Este Septiembre ya va a acabar y a sido un mes caótico, triste y abrumadoramente doloroso para muchas familias o para el país en general. Para las personas en general.

Tengo más opiniones al respecto, pero la más importante es el valor de la vida.

 No le tengo miedo a la muerte. Espero que ninguna persona que lea esto tampoco. Creo que le tengo más respeto del que le tendría algún día miedo. No vivamos con miedo.

Vivamos con ganas de vivir, no con miedo a no hacerlo. 

Hay muchas enseñanzas que nos dejan experiencias cómo estás, veo la bandera ondulando en escombros y siento un dolor en mi ser terrible por todo lo que he visto y vivido estos últimos días pero también tengo una sensación de orgullo que se que cualquier mexicano va a tener cuando escuche que hablan de su país. Creo que es inevitable. La vida es tan valiosa y creo que el mexicano lo sabe. Al menos la mayoría, lo bueno siempre es mayoría, lector.

Eso lo digo muy conmovida.
Nunca me había sorprendido tanto, nunca me había sentido tan deseosa de vivir la vida, de seguir adelante, de tomar la mano del de a lado y juntos levantar a más personas. A un país.

Me di cuenta que estoy en este lugar por alguna razón. Que he sobrevivido hasta aquí porque tengo más cosas, experiencias, sensaciones, abrazos, besos, lugares, personas, vistas, olores, sabores  que recolectar y tengo que empezar a hacerlo.

Salí del cascaron en el que me retenían mis padres y vi con mis propios ojos el atisbo de la vida y del mundo del que formó parte con más claridad que antes. Sin ningún tipo de capa que intentará taparme los ojos experimente cosas que me hicieron apreciar la vida un poquito más.

Y sé que con el tiempo la apreciare aún más, hasta que algún día, espero pueda decirle esto a mis hijos o a mis nietos, si es que tengo. O una persona random como viejita que aparenta sabiduría.

Soy muy afortunada. Tengo que vivir con esa frase en mi cabeza a diario.

Y querido lector, tú también lo eres. Solo porque tienes oportunidad de leer esto, lo eres y cualquier cosa por la que estés pasando la puedes enfrentar, puedes superarla, puedes hacerla tuya de forma en la que puedas moldearla para que te de más cosas buenas de las que podría darte malas, aún si es una enfermedad, o una experiencia tan fuerte y triste como un terremoto. Aún si es cualquier cosa terrible o negativa.

Tú puedes.
Tú puedes.
Tú puedes.

Cree en ti, cree en tu al rededor y vive la vida con más sonrisas que caras largas. O al menos inténtalo, eso nunca es una mala opción.











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Tomo fotos de cosas que me hacen sentir algo, que despiertan en mi el impuso de capturar en una imagen memorias a través del tiempo.

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