Piel tersa sabor algodón.

julio 21, 2017

Tus manos están muy frías.


Estoy respirando el olor a café porque estás haciendo en la cafetera y porque no cerraste la puerta..

Hundo mi cara en la cobija que me arropa y me quedo viendo el símbolo de pausa rojo y el otro de Netflix en la parte superior. 

Hace frío. 

Suelto tus manos y las meto bajo tu playera, toco tu piel y te escucho gritar. No digo nada, dejó que me regañes y después me beses lentamente porque la expresión en mi rostro no torna a otra que no sea triste. 

Ya soltaste tu celular, que es la razón por la que pusiste pausa en primer lugar. Confió en ti, no te interrumpi por eso. Se que estabas enviándole un mensaje a tu papá. 

Aun así no permito que sigas, por lo que te regreso el beso, un beso que ya no es lento, ya no es suave, siento perfectamente cómo se acelera tu respiración y con eso aceleras la mía. Gimes bajo mis labios y me tomas por la cintura para posicionarme sobre ti. 
Recorres con tus manos mi espalda, arriba y abajo, casi desesperado. En un momento sobre mi ropa, en otro bajo de ella.
Tu respiración está tan agitada que tienes que separarte de mi y cuando lo haces  es cuando me doy cuenta que yo misma necesitaba aire también. Te quitas tu playera, casi la rompes. 

Me gustas mucho, sé que tengo que detenerte pero me gustas mucho, por eso tomo una enorme bocanada de aire mientras te observo abalanzarte sobre mi.

Tomas con tus manos mi cuello, echas mi cabello hacia atrás, y me besas, me besas como si se fuera a acabar el mundo mientras lo haces, porque así parece, literal. Y como si hace mucho que no pudieras tocarme tus gemidos aumentan, aumentan como si quisieras fundirte conmigo y lo sé porque yo siento lo mismo. 

Casi gritas cuando pasas tus labios de los míos a mi cuello. Eso me vuelve loca, pero ya lo sabes, sé que lo sabes porque cuando comienzo a retorcerme y con mis manos en tu cabeza intento detenerte tú agarras mis muñecas tan rápido como yo las puse ahí. 

Empezó a gimotear lo menos que puedo pero me es inevitable. Estás besando cada parte de mi cuello, bajo mis orejas, bajo mi barbilla, sobre mis clavículas. Tienes suerte de que no esté gritando de placer solo por eso, aún así no paras..

No puedo controlarte, no quiero controlarte.

Te detienes en la comisura de mi boca, con tu respiración excitada y tu cabello hecho un desastre, me encuentro mirándolo fijamente. Me encanta cuando está así. 

Me besas lentamente, o eso intentas porque estás atrapando aire mientras lo haces como si hubieras comido picante, y eso me permite notar que te está costando trabajo bajar el ritmo de la situación.

Me encanta jugar contigo, subo mis manos de tu espalda a tu cara, estas sobre mi, te dejo ahí mientras impido que disminuyas el tono de tus besos. Te beso con fervor, con fuerza, con desesperación y siento cómo mueves tus manos por todo mi cuerpo sin poder elegir en qué parte detenerte.

Te separas tantito y sé que es porque quieres preguntarme porque hice eso, pero no te dejo, y tú tampoco haces un buen intento por resistirte a lo que estoy haciendo. 

Desabrochas mi pantalón, no te detengo, y no lo hago porque de todos modos no vas a poder continuar tu labor. Llevo mis manos a tu pecho, te toco, cierro mis dedos en un puño para empujarte hacia atrás, te dejas, siento como te abalanzas de espaldas mientras acomodo mis piernas para hincarme en el sillón, caes con mis manos en tus pectorales y solo en ese momento conmigo sobre ti otra vez,  te permito desabrochar mi camisa. Ahora soy yo la que está besando tu cuello, y ahora eres tú el que gime en mi oído mientras lo hago. 

Freno mis besos cuando terminas de desabotonar mi camisa, si tenias alguna pregunta para hacerme, definitivamente ya se te olvido, estás viendo mis pechos mientras intentas quitarme la camisa por completo, no puedes porque mis brazos están doblados permitiendo que me recargué en ti y no las muevo cuando la siento en la articulación de mis codos. 

Besas mi pecho, justo en el medio pero me tiro hacia atrás cuando haces ademán de besar lo demás.

Me hecho a reír, y tú te ríes conmigo. 
Me encanta tu risa.

Pones una rodilla entre mis piernas y bajas un pie al suelo recargándote con tu brazo en el apoyo del sillón, me besas el ombligo, y bajas a besarme un poco más abajo, incluso siento que vas a bajarme mi pantalón desabrochado junto con mi mi ropa interior pero no lo haces y eso me encanta también.

Me encanta tu cabello alborotado, tu rostro cuando intentas estabilizar tu respiración y me encanta como con ello no puedes evitar las bocanadas de aire por tu excitación, me encanta que el botón de tu pantalón sigue en su lugar aunque es demasiado notorio que te está apretando, y probablemente doliendo por lo que acaba de pasar.  Me encanta el sudor que está recorriendo tus patillas, me encanta tus ojos prendidos y tus labios rojos culpa de toda la persecución. 

Tengo tantas ganas de continuar con esto como tú las tienes y lo sabes, pero te detienes ahí. Levantas tu torso y te me quedas mirando para que decida que es lo que va a pasar. 

Veo todo tu cuerpo aturdido por la excitación. Probablemente de la misma manera en la que estoy yo. 

De los dos, tu piensas con más claridad en estas situaciones, aun así soy yo la que pone el punto y final, me lo dejas porque tu nunca podrías hacerlo.

Me siento un poco avergonzada porque solo te quedas ahí, viéndome. Así que me levanto recargándome en mis codos, alzando también mi camisa en la acción, me siento en el sillón echándome un poco para atrás y rozando tu pierna mientras hago esto. Sigues en la misma posición de todos modos, intentas no hacer ninguna expresión pero puedo notar que estás deseando que no lo deje todo aquí, puedo notarlo cuando subes tu mano a tu cabellera y te lo echas para atrás, sin moverte más, porque acercarte sería invadir mi espacio personal y alejarte sería aceptar que todo lo que acabamos de vivir acaba aquí. 

No me dices nada aunque sabes que el que me haya puesto la camisa apunta más a que no vamos a seguir que a que vamos a continuar, pero no dices nada porque aún no la vuelvo abotonar, recorres mi cuerpo con tus ojos y no me siento cohibida porque puedo ver cómo me deseas (incluso más) al hacerlo. 

Tu respiración vuelve a aumentar y solo con eso sé que no falta poco para que vuelvas a colocarte sobre mi. Me hinco en el sillón para que nuestros rostros queden a la altura, aún así eres más alto que yo. 

Te beso suavemente en los labios, un beso breve y pequeño que solo dura unos segundos, tus ojos están mirando para abajo, hacia a mi, y yo tengo que levantar un poco mi rostro para verlos. Tu respiración se va calmando entonces.

— Me vuelves loco, ¿lo sabes, verdad? — Estas sonriendo con rostro de resignación y mejillas sonrojadas. Tu tono de voz vislumbra enojo falso, sé que no estás enojado, solo muy caliente y decepcionado a la vez. Me encanta jugar contigo, me encanta que seas tan noble, me mata de amor que me respetes tanto a mi, como a mi cuerpo. Me encanta poder confiar en ti. 

Te tomo de los hombros. 
— Relájate. — Susurro. Y con suavidad te dirijo hacia atrás para acostarte. Lo permites, estas entrecerrando tus ojos, mis besos suaves no te permiten abrirlos, pero el hecho de que me ponga sobre ti tampoco te permite cerrarlos por completo. 

Beso tus labios una última vez, tu barbilla, tu cuello, tu pecho, tu abdomen.. y bajo poco a poco, manteniendo contacto visual.. a ti te encanta el contacto visual. Te estremeces cuando mis dedos llegan al botón y seguidamente a tu cierre, apartas tus ojos de los míos, los haces hacia atrás junto con tu cabeza completa y me haces perder tus pupilas de mi vista cuando se escucha el crujido del cierre bajar. 

Tu cuerpo convulsiona cuando te toco y vamos, me encanta escribir memorias  hasta el final con todo tipo de detalles que pueda recordar, pero no voy a explicar que sucedió después.

Y la verdad es que;
No es necesario.
Podré imaginar con claridad la siguiente media hora siguiente solo con leer el principio.

Amorshebúa, disfrutó mucho escribir esto como sé que lo haría él si se lo leyese yo o él lo hiciese solo en la soledad de su habitación. No hablo solo de los recuerdos eróticos que convierto en relatos, si no de todas las experiencias que inmortalice con mis letras.

Hay recuerdos tan buenos, que quieres encerrarlos en una burbuja para regresar a ellos cada vez que quieras hacerlo.

En este caso, no tengo una burbuja, pero tengo Skylar y con eso me basta. 

Amorshebúa. 

Puedes dejar tu huellita en forma de Opinión.. o de saludo.

0 comentarios

Huellitas.

<- CÁPSULAS DEL TIEMPO ->

<- CÁPSULAS DEL TIEMPO ->
Tomo fotos de cosas que me hacen sentir algo, que despiertan en mi el impuso de capturar en una imagen memorias a través del tiempo.

@TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.

Todo lo que leas o veas en este blog e inclusive en las redes sociales adjuntas son propiedad intelectual de y esta registrado como tal, cualquier tipo de plagio podría ser penalizado. Las fotografías, frases o escritos que no sean de mi propiedad indicaran el nombre del autor orinal y si es posible el link donde lo encontré.